Los Centros de Nuevas Oportunidades como modelo de atención a jóvenes que han quedado fuera del sistema educativo | Actualidad - Fundación Oscobe

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El abandono escolar prematuro continúa siendo uno de los retos más importantes del sistema educativo en Cataluña. Aunque los datos han mejorado en los últimos años, con una tasa de abandono en torno al 13,7%, este porcentaje todavía se sitúa por encima de la media europea —9,3%— y lejos de los objetivos marcados por la Agenda 2030. Esta cifra engloba a jóvenes de entre 16 y 24 años que no han completado la ESO y que no están cursando ninguna formación posterior, una situación con efectos sociales y laborales a largo plazo —menos oportunidades laborales, puestos de trabajo poco cualificados y mal remunerados, entre otros— que reducen sus posibilidades de promoción social.

 

Factores sociales, económicos y emocionales detrás del abandono escolar

 

Las causas de este fenómeno son múltiples y, a menudo, están interconectadas. De manera estructural, el abandono escolar está estrechamente vinculado a factores socioeconómicos, al nivel educativo y cultural de las familias y a su origen. Así, los jóvenes procedentes de familias con bajos ingresos, con un nivel educativo familiar bajo o muy bajo, o de origen migrante, presentan tasas de abandono significativamente superiores a la media de la población.

En este escenario, otras variables como el género, la falta de apoyo familiar, las dificultades de adaptación derivadas de incorporaciones tardías al sistema educativo, las barreras lingüísticas o las experiencias de exclusión dentro de la escuela incrementan la vulnerabilidad del alumnado. Todo ello genera una distancia creciente entre la persona joven y el sistema educativo tradicional, alimentando una sensación de “no pertenencia” que a menudo desemboca en la decisión de abandonar los estudios.

En la mayoría de los casos, el abandono escolar no es solo una elección individual, sino la respuesta a un entorno que no ha sabido adaptarse a sus necesidades. El sistema educativo convencional sigue proponiendo itinerarios rígidos que no siempre tienen en cuenta realidades diversas, como dificultades de aprendizaje no detectadas, responsabilidades familiares o la necesidad de incorporarse de manera inmediata al mercado laboral. Es en este contexto donde emergen con fuerza propuestas educativas alternativas, diseñadas para reconectar con jóvenes en situación de vulnerabilidad y ofrecerles itinerarios formativos flexibles y motivadores.

 

Propuestas educativas alternativas: la trayectoria de la Fundación Oscobe en la gestión de los Centros de Nuevas Oportunidades (CNO)

 

Un ejemplo destacado son los Centros de Nuevas Oportunidades (CNO), que, con el apoyo del Servicio Público de Empleo de Cataluña (SOC), se alinean con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 —Educación de calidad—. Estos centros ofrecen itinerarios flexibles, acompañamiento personalizado y una combinación de aprendizaje académico y formación práctica. Su trabajo se centra en reconstruir la autoestima, facilitar competencias técnicas y vincular a la juventud con oportunidades reales de formación profesional o inserción laboral.

La Fundación Oscobe gestiona desde hace diez años el CNO Girona, con presencia en diversos puntos de las comarcas gerundenses y con una apuesta firme por una educación integral adaptada a los ritmos y a las necesidades reales de aprendizaje de este colectivo. Esta experiencia, compartida con otras entidades sociales, fundamenta la reivindicación de una integración más formal de los CNO dentro del sistema educativo, con el objetivo de ampliar su capacidad de atención y su impacto.

 

La necesidad de un marco estable para consolidar el modelo de nuevas oportunidades

 

A pesar de la importancia de un recurso de estas características, que da respuesta a un volumen significativo de jóvenes que quedan fuera del sistema educativo, el servicio está pendiente de que la Generalitat de Cataluña desarrolle un decreto de nuevas oportunidades. Este decreto debería garantizar y estabilizar el recurso, definiendo los pilares básicos del modelo catalán de nuevas oportunidades a lo largo de la vida, como el reconocimiento y el marco normativo, el perfil de las personas usuarias o la cartera de servicios.

Sin embargo, persisten necesidades relevantes. Es necesaria una orientación educativa precoz y continuada que permita identificar y acompañar al alumnado en riesgo antes de que abandone la escuela. Asimismo, son imprescindibles los apoyos socioemocionales, como los programas de mentoría y refuerzo educativo, así como la incorporación de perfiles profesionales como la educación social, capaces de atender no solo los aspectos académicos, sino también las dificultades personales que a menudo conducen a la desmotivación y a la desvinculación educativa.

En definitiva, las nuevas oportunidades educativas no son un simple recurso alternativo, sino una pieza clave para abordar de manera integral el abandono escolar. Para alcanzar una verdadera equidad educativa, es necesario combinar estas iniciativas con políticas públicas estructurales que afronten las causas de la vulnerabilidad social y garanticen que todas las personas jóvenes —sea cual sea su trayectoria— tengan acceso a una educación que les ofrezca futuro, dignidad y oportunidades reales.